lunes, 21 de febrero de 2011

Sólo.

Él. Él no quería seguir así. No quería seguir sintiendo como todo a su alrededor se desvanecía lentamente sin dejarle tiempo apenas para reaccionar. Él. Él a pesar de todo lo ocurrido la amaba, tenía una dependencia aterradora hacia ella. Bendita dependencia. Dependencia que no le dejaba seguir viviendo en esa triste agonía sin saber si algún día funcionaría. Sus labios le quemaban, le quemaban por dentro destrozando todas sus entrañas. Cada beso, cada lágrima, cada muestra de amor por ella lo mataba. Pero a pesar de todo eso Él, Él la amaba...

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